Es tan cortante que se corta así mismo


Quien procede de manera distante, corre el peligro de alejar todo aquello que puede ser provechoso para su vida.

Por momentos, suele responder con una actitud tajante ante los demás sin darse cuenta de que lo único que conseguirá será el rechazo de las personas que le rodean. El actuar de este modo se asemeja al estilo de vida de una medusa, que con su energía repele todo lo que hay a su alrededor. Sus tentáculos, son armas de ataque que hieren lo que se atreve a estar cerca y lo distancian. Por esta razón son criaturas solitarias que se sumergen en el fondo de los océanos para vivir de su propia existencia. No tienen cerebro, dependen de sus receptores nerviosos para conseguir alimento y sobrevivir.

Lo mismo sucede con quien tiene una postura cortante, ahuyenta  no solo a las personas sino a las oportunidades que puedan venir con ellas. Es un arma de doble filo, que no solo espanta y hiere a quien está afuera, sino que lastima al ser que la ejecuta, pues él mismo se encarga de apartar todo lo bueno que la vida tiene para ofrecerle.

Continuar con este comportamiento hará que naufrague en la soledad de su entorno como las medusas, que aunque son seres maravillosos, no pueden compartir lo extraordinario de su esencia con las demás especies que le rodean.

Aunque esto haga parte de su forma de ser, no puede convertirse en el obstáculo de su desarrollo. Las personas están cerca para ser el complemento que se necesita en situaciones concretas, unos le ayudarán a levantarse cuando caiga, otros le aconsejarán sobre lo que la vida les enseñó y algunos serán el puente que le permitirá cruzar la frontera.

‘Colmado de felicidad o de sufrimientos, el corazón tiene necesidad de un segundo corazón. Alegría compartida es doble alegría; dolor compartido es medio dolor’.

-Christoph August Tiedge-


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