La humildad y la obediencia me salvará


La mayoría de las personas cometen el error de pensar siempre tener la razón. Producto de un razonamiento complejo que no encuentra afinidad con otras mentes. Bajo su criterio, usted está en lo cierto y quien difiere con usted no. Aunque no existe una verdad absoluta, si hay ciertas cosas que tienen un solo modo de ser. En estas, las personas le instruyen sobre  la ruta que debe seguir, pero usted en su terquedad toma  la vía contraria.

Si analiza el fondo, se dará cuenta que ha pasado varias veces por este escenario. Se ha equivocado por no seguir la instrucción inicial y ha tropezado con cuanto obstáculo aparecía en su sendero. Se pregunta porqué le sucedió y en ocasiones su necedad es tan absurda que busca otros caminos antes de tomar el que le recomendaron, todo con el fin de mostrar que no tenían la razón, y que usted sí la halló. Su ser no concibe la idea de reconocer que falló, su ego no le permite bajar la cabeza y aceptar la dirección, se llena de orgullo y en ese juego termina perdiendo.

Lo cierto en esto, es que su actitud solo hará que se desvíe cada vez más del lugar a donde debe ir, que tropiece una y otra vez con la misma piedra y que no halle su destino. La obediencia le dará el acceso a dónde quiere entrar, pero debe ser humilde,  bajar la guardia, dejar a un lado sus comportamientos obstinados y soberbios; solo de esta manera logrará ver la estrella que conducirá su trayecto.

Recuerde que la experiencia y los años traen sabiduría y si es guiado por un anciano, él sabrá cómo aconsejarle de la manera correcta. Quien ya pasó por caminos pedregosos, sabe cómo esquivar y remover piedras.

Recuerde este proverbio:

‘Obediencia y paciencia, son la mejor ciencia’.


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