No deje lo cierto por lo dudoso


Lo incierto causa intriga; el juego por descubrir qué pasaría, puede llevarle a perder lo que tenía seguro.

Las personas tienen la tendencia de entrometerse en cosas que al principio pueden ser atractivas, por satisfacer la curiosidad que habita en sus mentes. Por ello, hacen cosas que parecen inocuas, pero con el tiempo, esto se convierte en un hábito que termina por envolverlos en un círculo vicioso, que los enreda y los lleva a arriesgar todo lo que poseen.

En este lapso de tiempo, descuidan lo que tenían firme, pues se convierte en algo  tan seductor, que pierden la cordura y dejan que la intención se libere y actúe con un solo fin: descubrir qué sucedería si lo obtuvieran.

No pensar antes de actuar ni visualizar el abismo, le llevará a emprender un viaje con rumbo a lo desconocido, donde se perderá entre arbustos y no podrá divisar el horizonte. Tanto, que no podrá volver a recuperar lo que era estable y no tendrá más opción que seguir caminando hasta toparse con un precipicio en caída libre y sin paracaídas, a una velocidad aterradora, que aterrizará su razón contra el pavimento y solo cuando llegue ahí, habrá entendido porque no debía dejarse llevar por lo dudoso.

Es cierto que hay que tomar riesgos para ganar, pero hay ciertas situaciones en la vida donde el riesgo es tan grande que no saldrá victorioso; en este caso la decisión más inteligente es quedarse con lo que tiene seguro. Necesitará sabiduría y discernimiento para elegir el momento idóneo y saltar.


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