Y entre tantas liebres ególatras las tortugas siguen ganando carreras


La sociedad se encarga de crear ciertas reglas, procedimientos y estándares de vida, que se convierten en modelos a seguir; los cuales hacen que todas las personas vayan desarrollándose en el mismo sentido y en el mismo tiempo.

Estos marcos de referencia establecen que debe graduarse del colegio máximo a los 18 años,  terminar su carrera universitaria hasta los 23 años, porque después ya es tarde,  casarse antes de los 30 o se quedará sin pareja y a vestir santos,  tener hijos antes de los 35 porque más adelante cuando crezcan usted va a parecer su abuela y no su madre; crear empresa o tener éxito antes de los 40 porque después ya pasó su hora y la energía para hacerlo.

El mundo  se encarga de hacer que usted vaya por esa línea y haga todo lo posible por encaminar su vida en el orden que ellos consideran correcto. Pero, ¿quién dijo que era el correcto?, ¿que si no seguía al pie de la letra las instrucciones no podría tener éxito y ser feliz? Son regímenes absurdos.

Se ha demostrado que usted puede tener éxito y  felicidad sin seguir ese orden, todo depende de lo que esté en su camino. Personas que se graduaron a los 23 años, llevan 5 años buscando empleo, personas que se graduaron a los 26 ya cuentan con un empleo afín a sus carreras, parejas que se casaron a los 28, se divorciaron a los pocos años y parejas que se casaron a los 33 construyeron una familia que se mantiene unida. Hay personas que crearon empresas a los 40 o 50 años y son íconos mundiales, personas que no se graduaron de la universidad y hacen parte de la lista de los más ricos en el mundo, porque llevaron el potencial de su mente a la máxima potencia en el tiempo que estaba destinado a ser.

Mientras unos van corriendo con el tiempo y extraviandose, tal vez alcanzando éxito momentáneo por su afán, otros van a su paso, con calma pero con esfuerzo, porque tienen una meta trazada en frente y van a por ello. No deje que el tiempo de las demás personas afecte el suyo, no se angustie si no ha alcanzado aún lo que quiere, no permita que los triunfos de los demás afanen su proceso, pero sobre todo, no deje que estos roben su tranquilidad y su esperanza. Deje de compararse, viva su propia vida y concéntrese en descubrir su vocación para trabajar verdaderamente en lo que desea y alcanzar la cumbre que ha estado visualizando.


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